dissabte, 13 de desembre de 2014

Nuestra nada divina

Sant Pol, juliol14

Ninguna nube inútil,
Ni la fuga de un pájaro, 
Estremece tu ardiente 
Resplandor azulado.

Así sobre la tierra 
Cantas y ríes, cielo, 
Como un impetuoso
Y sagrado aleteo.

Desbordando en el aire 
Tantas luces altivas
Aclaras felizmente
Nuestra nada divina.

Y el acorde total 
Da al universo calma.
Árboles a la orilla
Soñolienta del agua...

Sobre la tierra estoy; 
Déjame estar. Sonrío
A todo el orbe, extraño
No le soy porque vivo.

Luis CERNUDA (1902-1963), Primeras poesías